Mira y mira a la mañana,
con su tenue melodía,
busca con anhelo a su amado,
escondido en la triste sombría.
Él espera el momento idóneo,
para el balcón de ella trepar,
sin que los guardias lo vean,
y los labios de la princesa besar.
Vuelta y vuelta en su alcoba,
inquieta de volver a sentir,
el rostro que un día acarició,
y que su corazón hizo latir.
Él consigue llegar sin ser visto,
y el ventanal ella abrió,
se abrazaron dulcemente,
y por fin el beso llegó.
Carlota Sánchez Becerra (Poema propio)
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