Querida mariposa que
vigila la dehesa de un corazón truncado
cuanto esperas hacer
sufrir a este pobre erudito de tus latidos
no es suficiente la
vilarguez de este intrincado
lo que no te deja seguir.
Si es así haz saber a mi
palpito ido
que todo cuanto dijiste
fue obligado
por ser tu al final al
quien mas fiel he amado
y calma los gemidos de mi
suspiro herido.
Se que mil lunas y noches
te pido con ello
pero sabes que tal y como
siento no comprendo
cual fue el entendimiento
que mi cordura me hizo
perder.
Si en campos elíseos
quiero caminar contigo
que no sea el tiempo ni el
olvido
el que me separen de ti si
te digo
que en cada cicla de mi
cuerpo tu amor pido.
Contagiame entonces de la
enfermedad del desamor
pero advierto a tu pesar e
incredulidad
que por mas que me apartes
de tu lado
nunca te olvidare aunque
fuera Eternidad.

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